miércoles, 18 de abril de 2018


La vida de nosotros quienes amamos a Dios y seguimos a Jesús, no es nada fácil; de hecho estamos en una constante guerra contra un enemigo fuerte que es Satanás, quien busca por todos los medios destruirnos. La Biblia es muy clara y nos advierte: "Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar". 1 Pedro 5:8.



Satanás tiene muchas maneras de destruir, pero le encanta hacerlo a través del engaño y la mentira. Pero él también es hábil para poner obstáculos a la obra de Dios, por ello, es nuestra responsabilidad orar y pedirle a Dios que nos envíe la Gracia del Espíritu Santo, para que nos ayude y nos guíe a discernir entre su voz y otras voces, que muchas veces quieren robarnos la esperanza y la fe. Esas voces que a través de personas nos dicen que no podemos, que no lo lograremos, que Dios no hace milagros, que estamos perdiendo el tiempo, entre otras.


Pero ante todo mal panorama, no debemos olvidar que Jesús vino al mundo para destruir la obra del enemigo; y fue en la Cruz, donde el hijo de Dios venció al diablo. 

Hoy les animo a que siempre recuerden y jamás olviden que *¡La victoria de Jesús sobre las potestades de las tinieblas, es nuestra victoria también!. "Y juntamente con él (Dios) nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" Efesios 2:6.

Feliz miércoles a todos/as. Dios nos bendiga y nos extienda su gracia. 

jueves, 28 de diciembre de 2017

NO OLVIDES TUS SUEÑOS.


Cuentan que tres árboles pequeños vivían en una colina del bosque y, un día se pusieron a hablar acerca de sus sueños y esperanzas para su futuro. El primero dijo: “Algún día seré un cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y finos tallados, todos verán y admirarán mi belleza".

El segundo árbol dijo: " Algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré los más grandes reyes y reinas a través de los océanos e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y mi poderoso casco."

Finalmente el tercer árbol dijo: "Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles del bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el árbol más grande y la gente siempre me recordara".

Después de unos años de que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores llegó hasta ellos. Cuando uno de ellos vio al primer árbol dijo: "Éste parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero", y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz porque sabía que el carpintero podría convertirlo en un cofre para tesoros.

El otro leñador dijo,  mientras observaba al segundo árbol: "Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto". El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol; éste estaba muy asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se convertiría en realidad. El leñador dijo entonces: "No necesito nada especial del árbol que voy a cortar, así que tomaré éste". Y cortó al tercer árbol.

Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales y fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que tanto había orado.

El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes habían llegado a su fin.

El tercer árbol fue cortado en largos y pesados tirantes y dejado en la oscuridad de una bodega.

Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños y esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día, un hombre y una mujer llegaron al pesebre. Ella dio a luz un niño y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue transformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este pajar debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido el más grande tesoro de la historia.

Muchos años después, un grupo de hombres subieron a la balsa en la cual habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua, una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía, éste se levantó y dijo " Calla, enmudece", y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento, el segundo árbol se dio cuenta de que llevaba al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Finalmente, un tiempo después, alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido crucificado en él.

Dios siempre escucha tus oraciones y nunca olvida tus sueños y anhelos. Puede ser que no se presenten de la forma que deseamos ni en el tiempo que queremos pero Dios tiene preparados mejores planes para nuestras vidas y cumplirá su propósito en nosotros.

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:9 

No te desanimes ni desesperes si ves que tus planes no van como pensabas. Confía en Dios de todo corazón y verás tus sueños hechos realidad. Tu vida tiene un propósito divino, perfecto y alcanzarás tus sueños.

EL PESO DEL PECADO


Un hombre humilde iba cargando un bulto de papas sobre la espalda y fue interrogado:

 - ¿Cómo sabe usted que es salvo?

El hombre siguió caminando y luego dejó caer el bulto. Entonces dijo:

 - ¿Cómo me doy cuenta de que se me cayó el bulto? No he mirado atrás. 
 - No – respondió el hombre - pero lo puede saber porque ya no siente el peso. 
 - ¡Exactamente! – Contestó -  Por esta misma razón sé que soy salvo, pues he perdido la carga de pecado.

¿Sientes que estás llevando una carga sobre tus espaldas?

Tristemente hoy una gran cantidad de personas vive cargando enormes bultos llenos de pecado, tristeza, decepción, amargura, etc. estas cargas no sólo retrasan sino que alejan al hombre de su verdadero propósito en la tierra y lo llevan a la muerte espiritual.

Quizás nuestras debilidades humanas nos han llevado a caer en pecado y con ello a tomar un bulto de autocompasión y miseria, pero ante este panorama tan triste y desolador debemos tener presente estas palabras que encierran grandes verdades: ARREPENTIMIENTO, MISERICORDIA, PERDÓN y sobre todo JESUCRISTO.

Romanos 5:20 dice: “(…), pero mientras más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa de Dios”, la gracia de Dios y su misericordia hoy te dan esa posibilidad para decidir si sueltas ese bulto que llevas y experimentas la verdadera libertad o simplemente pasas de largo con tu carga encima.

¡Eres tú quien decide!

Tenemos el enorme privilegio de contar con un Padre que nos  ama sin medida y que está dispuesto a librarnos de nuestras cargas, “¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!” Salmos 86:5 .

Si continúas llevando ese bulto no llegarás muy lejos pero sí saldrás lastimado, hoy te invito a dejar caer esa carga y correr a los brazos de Dios.

Puedes experimentar libertad y descanso si tomas la decisión de soltar las cargas que estás llevando. 

martes, 21 de noviembre de 2017

¡NO LO ESCONDAS!


Wolfgang Amadeus Mozart ha sido considerado como el mayor genio musical de todos los tiempos, desde muy pequeño mostró asombrosas facultades para la música, lo que le hizo diferenciarse de los demás como un niño prodigio. Tal vez no necesitaba esforzarse tanto para llegar a alcanzar sus sueños, pero  Beethoven sí y por tal razón, durante sus primeros años de vida, estuvo expuesto a una exigente formación musical por parte de un padre obsesionado en convertirle en «el nuevo Mozart». Tal  ambición, unida a un carácter impulsivo, ligado al alcoholismo, repercutió en la vida personal, académica y social de Beethoven.

Quizá este último, no nació con las mismas dotes que el primero, pero por un arduo trabajo y el impulso de su padre, llegó a ser uno de los más grandes de la historia musical. Sin duda había adquirido más habilidades de las que a un principio tenía y todo iba bien hasta que antes de cumplir los 30 años Beethoven se dio cuenta que comenzaba a tener problemas de sordera.  ¿Te imaginas lo que esto significa para alguien que dedicó toda su vida a la música? En un principio intentó disimular su enfermedad, pero llegó al  punto de no poder esconderla más, porque cada vez escuchaba menos, entonces prometió no darse por vencido, sino más bien, continuar con lo que había llegado a convertirse en su pasión.

No sé con cuál de estos dos personajes te identificas más, pero si Dios te ha confiado uno, dos o cinco talentos, debes trabajarlos y no esconderlos. Hemos sido diseñados con habilidades que van de acuerdo a nuestra capacidad y nuestra responsabilidad es usarlas para la edificación de su iglesia.

En la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) se ilustra la expectativa que Dios tiene  de que le saquemos el máximo provecho a lo que nos ha confiado.

¿Cuántos talentos tienes? Sean muchos o pocos, lo importante es que los pongas a trabajar y des el 100% de ti porque si los escondes, como dice la parábola, te será quitado lo que tienes y le será dado al que tiene en abundancia y, para colmo de males, se te expulsará a las tinieblas. Esto fue lo que sucedió con el tercer siervo.

Si aún no has descubierto tus dones, empieza por experimentar áreas de servicio en tu congregación, porque hasta que no estés envuelto en ellas no sabrás para lo que eres bueno y no importa la edad que tengas, nunca es tarde.

Si eres alguien que  conoce su lugar en la iglesia, pero el miedo a las críticas te impide a explotar al máximo tus dones, te animo a poner por obra lo que Dios te ha confiado. ¡No permitas que el temor silencie tu potencial para hacer a lo que estás llamado a hacer!

“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” Mateo 25:29 (RVR)




Ruth Mamani
CVCLAVOZ

¿TE DESVIASTE?


En el reinado de Josías, el pueblo de Judá había llegado demasiado lejos y el juicio tenía que venir sobre ellos. Cruzaron el límite reincidiendo en los mismos pecados, siendo rebeldes, adorando dioses ajenos y no había la posibilidad de recibir un aplazamiento de la sentencia, no había forma de escapar del  cautiverio al que Jehová los enviaría.

Si bien siempre se muestra a Dios como un alguien bueno, compasivo y amoroso, también debemos tener presente que es justo y celoso, en especial cuando nos desviamos hacia otros “dioses”, en Jeremías 2:13 dice: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Y  Jeremías 15:5-6 (NVI) indica: “¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén? ¿Quién llorará por ti? ¿Quién se detendrá a preguntar por tu salud? Tú me has rechazado, te has vuelto atrás —afirma el Señor—…”

Hay palabras de confrontación que siempre debemos tomar en cuenta, para examinar nuestra vida, y en especial para enderezar nuestro andar, ya que hay pecados que cuando a su tiempo no los detenemos suelen ser tan frecuentes que perdemos la sensibilidad sobre ellos y creemos que no tendrán consecuencias en nuestras vidas.

Cuando Dios va dando sentencias sobre su pueblo también va exhortando a que se vuelvan a Él, “Por eso, así dice el Señor: «Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme…” Jeremías 15:19 Si eres confrontado de algún modo, cambia de dirección y retorna a Dios, ya que te espera para darte una nueva oportunidad.

¿Hay algún pecado que hace que te alejes de Dios? ¿Él es tu único Dios o tienes otros “dioses”? ¿Crees que estás con Él pero tu actuar dice lo contrario?

Hoy no es tarde para ponerte a cuentas con el Señor y empezar una nueva marcha hacia el camino correcto.


Soraida Fuentes
CVCLAVOZ

PIENSA BIEN ANTES DE VOLVER ATRÁS.


A veces olvidamos que somos hijos de Dios y que nuestra ciudadanía no es terrenal sino celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20 (RVR1960)

Se supone que si amamos a Dios vamos a obedecer sus mandamientos y abandonar las cosas malas que hacíamos antes. (2 Corintios 5:17) Entonces, ¿Por qué sigues viendo y deseando las cosas del mundo?

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina y escapar de esa ciudad: “¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!” Génesis 19: 17 (NTV)

Las instrucciones de Dios eran específicas: no mirar hacia atrás y escapar por sus vidas. Pero la esposa de Lot no obedeció y se convirtió instantáneamente en una estatua de sal: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26 (RVR1960).

Si Dios te sacó de un lugar de perdición es porque te ama y quiere lo mejor para ti. Su deseo es que te mantengas firme en la fe y no mires hacia atrás, porque si lo haces puedes querer volver allá.

La Biblia describe claramente lo que le sucederá a la persona que conoce a Dios y vuelve a su vida pasada: “Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Señor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarán peor que al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse del camino de la justicia. Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: «El perro que vomita, regresa a su mismo vómito», y: «Aunque laven al cerdo, irá de nuevo a revolcarse en el barro»” 2 Pedro 2:20-22 (PDT).

¿Piensas volver atrás y alejarte del Señor? ¿Tú crees que el mundo te dará cosas mejores que Dios? ¿Abandonarás a Aquel que dio su vida por ti? Piensa y toma una decisión. Y si ya estás lejos del Señor, vuelve, Dios te ama y espera por ti.

Oremos:

Señor amado, te pido perdón por los pensamientos que tengo de rendirme y abandonarte. Por favor fortalece mi vida y lléname de tu Espíritu para resistir al diablo. No quiero alejarme de ti ni dejar que otras cosas ocupen el lugar que Tú te mereces en mi corazón, mi Señor y Salvador. Toma mi vida y haz tu voluntad conmigo, en el nombre de Jesús, amén. 


Diego Jora
CVCLAVOZ

ESPERAR.



Jacob fue uno de los patriarcas más importantes de la historia Judía. Siendo nieto de Abraham e hijo de Isaac, recibió como herencia varias promesas de Dios para todos sus hijos que luego se convertirían en las 12 tribus de Israel.

Uno de los momentos más sobresalientes de su vida fue cuando logró que su hermano Esaú le entregara su primogenitura y luego, con la ayuda de Rebeca su madre, logró engañar a su padre Isaac (ciego en ese momento) para ser bendecido con la promesa que Dios le hizo a Abraham de hacer de su descendencia una nación grande y fuerte. Esos eventos desencadenaron una serie de problemas familiares que incluso obligaron a Jacob a huir de su propio hogar.

Recordemos que muchos años antes, cuando Esaú y Jacob aún estaban en el vientre de Rebeca, Dios ya había designado al que sería primero entre ellos.

Génesis 25:23 dice: “Y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.” Versión Reina-Valera 1960

Dios ya había elegido a Jacob como patriarca, pero todo se complicó cuando él y Rebeca decidieron involucrarse apresurando el cumplimiento de esa promesa.

Romanos 9:11-13 dice: “Y antes que ellos nacieran, cuando aún no habían hecho nada, ni bueno ni malo, Dios anunció a Rebeca: «El mayor será siervo del menor.» Lo cual también está de acuerdo con la Escritura que dice: «Amé a Jacob y aborrecí a Esaú.» Así quedó confirmado el derecho que Dios tiene de escoger, de acuerdo con su propósito, a los que quiere llamar, sin tomar en cuenta lo que hayan hecho.” Versión Dios Habla Hoy

La Biblia está llena de promesas: algunas como la salvación sólo necesitan que las aceptemos para recibirlas, otras exigen trabajo y dedicación, pero también están las que requieren paciencia para ver su cumplimiento. El llamado al ministerio o el tiempo de conversión de un ser querido por ejemplo.

Dios nos da la libertad de elegir entre esperar o tomar el control, esta segunda opción casi siempre requiere la manipulación de las circunstancias para ver que se cumpla lo que se espera, pero muchas veces sólo provoca calamidades.

Las promesas de Dios siempre traen satisfacción y paz para quien espera pacientemente. Habacuc 2:3 dice: “Aún no ha llegado el momento de que esta visión se cumpla; pero no dejará de cumplirse. Tú espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso.” 

Sigue orando pacientemente y confiando en su fidelidad.
 
Héctor Colque
CVCLAVOZ