jueves, 28 de diciembre de 2017

NO OLVIDES TUS SUEÑOS.


Cuentan que tres árboles pequeños vivían en una colina del bosque y, un día se pusieron a hablar acerca de sus sueños y esperanzas para su futuro. El primero dijo: “Algún día seré un cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y finos tallados, todos verán y admirarán mi belleza".

El segundo árbol dijo: " Algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré los más grandes reyes y reinas a través de los océanos e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y mi poderoso casco."

Finalmente el tercer árbol dijo: "Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles del bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el árbol más grande y la gente siempre me recordara".

Después de unos años de que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores llegó hasta ellos. Cuando uno de ellos vio al primer árbol dijo: "Éste parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero", y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz porque sabía que el carpintero podría convertirlo en un cofre para tesoros.

El otro leñador dijo,  mientras observaba al segundo árbol: "Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto". El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol; éste estaba muy asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se convertiría en realidad. El leñador dijo entonces: "No necesito nada especial del árbol que voy a cortar, así que tomaré éste". Y cortó al tercer árbol.

Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales y fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que tanto había orado.

El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes habían llegado a su fin.

El tercer árbol fue cortado en largos y pesados tirantes y dejado en la oscuridad de una bodega.

Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños y esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día, un hombre y una mujer llegaron al pesebre. Ella dio a luz un niño y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue transformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este pajar debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido el más grande tesoro de la historia.

Muchos años después, un grupo de hombres subieron a la balsa en la cual habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua, una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía, éste se levantó y dijo " Calla, enmudece", y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento, el segundo árbol se dio cuenta de que llevaba al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Finalmente, un tiempo después, alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido crucificado en él.

Dios siempre escucha tus oraciones y nunca olvida tus sueños y anhelos. Puede ser que no se presenten de la forma que deseamos ni en el tiempo que queremos pero Dios tiene preparados mejores planes para nuestras vidas y cumplirá su propósito en nosotros.

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:9 

No te desanimes ni desesperes si ves que tus planes no van como pensabas. Confía en Dios de todo corazón y verás tus sueños hechos realidad. Tu vida tiene un propósito divino, perfecto y alcanzarás tus sueños.

EL PESO DEL PECADO


Un hombre humilde iba cargando un bulto de papas sobre la espalda y fue interrogado:

 - ¿Cómo sabe usted que es salvo?

El hombre siguió caminando y luego dejó caer el bulto. Entonces dijo:

 - ¿Cómo me doy cuenta de que se me cayó el bulto? No he mirado atrás. 
 - No – respondió el hombre - pero lo puede saber porque ya no siente el peso. 
 - ¡Exactamente! – Contestó -  Por esta misma razón sé que soy salvo, pues he perdido la carga de pecado.

¿Sientes que estás llevando una carga sobre tus espaldas?

Tristemente hoy una gran cantidad de personas vive cargando enormes bultos llenos de pecado, tristeza, decepción, amargura, etc. estas cargas no sólo retrasan sino que alejan al hombre de su verdadero propósito en la tierra y lo llevan a la muerte espiritual.

Quizás nuestras debilidades humanas nos han llevado a caer en pecado y con ello a tomar un bulto de autocompasión y miseria, pero ante este panorama tan triste y desolador debemos tener presente estas palabras que encierran grandes verdades: ARREPENTIMIENTO, MISERICORDIA, PERDÓN y sobre todo JESUCRISTO.

Romanos 5:20 dice: “(…), pero mientras más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa de Dios”, la gracia de Dios y su misericordia hoy te dan esa posibilidad para decidir si sueltas ese bulto que llevas y experimentas la verdadera libertad o simplemente pasas de largo con tu carga encima.

¡Eres tú quien decide!

Tenemos el enorme privilegio de contar con un Padre que nos  ama sin medida y que está dispuesto a librarnos de nuestras cargas, “¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!” Salmos 86:5 .

Si continúas llevando ese bulto no llegarás muy lejos pero sí saldrás lastimado, hoy te invito a dejar caer esa carga y correr a los brazos de Dios.

Puedes experimentar libertad y descanso si tomas la decisión de soltar las cargas que estás llevando. 

martes, 21 de noviembre de 2017

¡NO LO ESCONDAS!


Wolfgang Amadeus Mozart ha sido considerado como el mayor genio musical de todos los tiempos, desde muy pequeño mostró asombrosas facultades para la música, lo que le hizo diferenciarse de los demás como un niño prodigio. Tal vez no necesitaba esforzarse tanto para llegar a alcanzar sus sueños, pero  Beethoven sí y por tal razón, durante sus primeros años de vida, estuvo expuesto a una exigente formación musical por parte de un padre obsesionado en convertirle en «el nuevo Mozart». Tal  ambición, unida a un carácter impulsivo, ligado al alcoholismo, repercutió en la vida personal, académica y social de Beethoven.

Quizá este último, no nació con las mismas dotes que el primero, pero por un arduo trabajo y el impulso de su padre, llegó a ser uno de los más grandes de la historia musical. Sin duda había adquirido más habilidades de las que a un principio tenía y todo iba bien hasta que antes de cumplir los 30 años Beethoven se dio cuenta que comenzaba a tener problemas de sordera.  ¿Te imaginas lo que esto significa para alguien que dedicó toda su vida a la música? En un principio intentó disimular su enfermedad, pero llegó al  punto de no poder esconderla más, porque cada vez escuchaba menos, entonces prometió no darse por vencido, sino más bien, continuar con lo que había llegado a convertirse en su pasión.

No sé con cuál de estos dos personajes te identificas más, pero si Dios te ha confiado uno, dos o cinco talentos, debes trabajarlos y no esconderlos. Hemos sido diseñados con habilidades que van de acuerdo a nuestra capacidad y nuestra responsabilidad es usarlas para la edificación de su iglesia.

En la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) se ilustra la expectativa que Dios tiene  de que le saquemos el máximo provecho a lo que nos ha confiado.

¿Cuántos talentos tienes? Sean muchos o pocos, lo importante es que los pongas a trabajar y des el 100% de ti porque si los escondes, como dice la parábola, te será quitado lo que tienes y le será dado al que tiene en abundancia y, para colmo de males, se te expulsará a las tinieblas. Esto fue lo que sucedió con el tercer siervo.

Si aún no has descubierto tus dones, empieza por experimentar áreas de servicio en tu congregación, porque hasta que no estés envuelto en ellas no sabrás para lo que eres bueno y no importa la edad que tengas, nunca es tarde.

Si eres alguien que  conoce su lugar en la iglesia, pero el miedo a las críticas te impide a explotar al máximo tus dones, te animo a poner por obra lo que Dios te ha confiado. ¡No permitas que el temor silencie tu potencial para hacer a lo que estás llamado a hacer!

“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” Mateo 25:29 (RVR)




Ruth Mamani
CVCLAVOZ

¿TE DESVIASTE?


En el reinado de Josías, el pueblo de Judá había llegado demasiado lejos y el juicio tenía que venir sobre ellos. Cruzaron el límite reincidiendo en los mismos pecados, siendo rebeldes, adorando dioses ajenos y no había la posibilidad de recibir un aplazamiento de la sentencia, no había forma de escapar del  cautiverio al que Jehová los enviaría.

Si bien siempre se muestra a Dios como un alguien bueno, compasivo y amoroso, también debemos tener presente que es justo y celoso, en especial cuando nos desviamos hacia otros “dioses”, en Jeremías 2:13 dice: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Y  Jeremías 15:5-6 (NVI) indica: “¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén? ¿Quién llorará por ti? ¿Quién se detendrá a preguntar por tu salud? Tú me has rechazado, te has vuelto atrás —afirma el Señor—…”

Hay palabras de confrontación que siempre debemos tomar en cuenta, para examinar nuestra vida, y en especial para enderezar nuestro andar, ya que hay pecados que cuando a su tiempo no los detenemos suelen ser tan frecuentes que perdemos la sensibilidad sobre ellos y creemos que no tendrán consecuencias en nuestras vidas.

Cuando Dios va dando sentencias sobre su pueblo también va exhortando a que se vuelvan a Él, “Por eso, así dice el Señor: «Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme…” Jeremías 15:19 Si eres confrontado de algún modo, cambia de dirección y retorna a Dios, ya que te espera para darte una nueva oportunidad.

¿Hay algún pecado que hace que te alejes de Dios? ¿Él es tu único Dios o tienes otros “dioses”? ¿Crees que estás con Él pero tu actuar dice lo contrario?

Hoy no es tarde para ponerte a cuentas con el Señor y empezar una nueva marcha hacia el camino correcto.


Soraida Fuentes
CVCLAVOZ

PIENSA BIEN ANTES DE VOLVER ATRÁS.


A veces olvidamos que somos hijos de Dios y que nuestra ciudadanía no es terrenal sino celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20 (RVR1960)

Se supone que si amamos a Dios vamos a obedecer sus mandamientos y abandonar las cosas malas que hacíamos antes. (2 Corintios 5:17) Entonces, ¿Por qué sigues viendo y deseando las cosas del mundo?

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina y escapar de esa ciudad: “¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!” Génesis 19: 17 (NTV)

Las instrucciones de Dios eran específicas: no mirar hacia atrás y escapar por sus vidas. Pero la esposa de Lot no obedeció y se convirtió instantáneamente en una estatua de sal: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26 (RVR1960).

Si Dios te sacó de un lugar de perdición es porque te ama y quiere lo mejor para ti. Su deseo es que te mantengas firme en la fe y no mires hacia atrás, porque si lo haces puedes querer volver allá.

La Biblia describe claramente lo que le sucederá a la persona que conoce a Dios y vuelve a su vida pasada: “Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Señor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarán peor que al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse del camino de la justicia. Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: «El perro que vomita, regresa a su mismo vómito», y: «Aunque laven al cerdo, irá de nuevo a revolcarse en el barro»” 2 Pedro 2:20-22 (PDT).

¿Piensas volver atrás y alejarte del Señor? ¿Tú crees que el mundo te dará cosas mejores que Dios? ¿Abandonarás a Aquel que dio su vida por ti? Piensa y toma una decisión. Y si ya estás lejos del Señor, vuelve, Dios te ama y espera por ti.

Oremos:

Señor amado, te pido perdón por los pensamientos que tengo de rendirme y abandonarte. Por favor fortalece mi vida y lléname de tu Espíritu para resistir al diablo. No quiero alejarme de ti ni dejar que otras cosas ocupen el lugar que Tú te mereces en mi corazón, mi Señor y Salvador. Toma mi vida y haz tu voluntad conmigo, en el nombre de Jesús, amén. 


Diego Jora
CVCLAVOZ

ESPERAR.



Jacob fue uno de los patriarcas más importantes de la historia Judía. Siendo nieto de Abraham e hijo de Isaac, recibió como herencia varias promesas de Dios para todos sus hijos que luego se convertirían en las 12 tribus de Israel.

Uno de los momentos más sobresalientes de su vida fue cuando logró que su hermano Esaú le entregara su primogenitura y luego, con la ayuda de Rebeca su madre, logró engañar a su padre Isaac (ciego en ese momento) para ser bendecido con la promesa que Dios le hizo a Abraham de hacer de su descendencia una nación grande y fuerte. Esos eventos desencadenaron una serie de problemas familiares que incluso obligaron a Jacob a huir de su propio hogar.

Recordemos que muchos años antes, cuando Esaú y Jacob aún estaban en el vientre de Rebeca, Dios ya había designado al que sería primero entre ellos.

Génesis 25:23 dice: “Y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.” Versión Reina-Valera 1960

Dios ya había elegido a Jacob como patriarca, pero todo se complicó cuando él y Rebeca decidieron involucrarse apresurando el cumplimiento de esa promesa.

Romanos 9:11-13 dice: “Y antes que ellos nacieran, cuando aún no habían hecho nada, ni bueno ni malo, Dios anunció a Rebeca: «El mayor será siervo del menor.» Lo cual también está de acuerdo con la Escritura que dice: «Amé a Jacob y aborrecí a Esaú.» Así quedó confirmado el derecho que Dios tiene de escoger, de acuerdo con su propósito, a los que quiere llamar, sin tomar en cuenta lo que hayan hecho.” Versión Dios Habla Hoy

La Biblia está llena de promesas: algunas como la salvación sólo necesitan que las aceptemos para recibirlas, otras exigen trabajo y dedicación, pero también están las que requieren paciencia para ver su cumplimiento. El llamado al ministerio o el tiempo de conversión de un ser querido por ejemplo.

Dios nos da la libertad de elegir entre esperar o tomar el control, esta segunda opción casi siempre requiere la manipulación de las circunstancias para ver que se cumpla lo que se espera, pero muchas veces sólo provoca calamidades.

Las promesas de Dios siempre traen satisfacción y paz para quien espera pacientemente. Habacuc 2:3 dice: “Aún no ha llegado el momento de que esta visión se cumpla; pero no dejará de cumplirse. Tú espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso.” 

Sigue orando pacientemente y confiando en su fidelidad.
 
Héctor Colque
CVCLAVOZ

martes, 14 de noviembre de 2017

SOLO UNO.


Hace un tiempo fuimos de paseo con un grupo de amigos, y en el trayecto tuvimos que cruzar un camino angosto; al borde se encontraba un barranco, por lo cual se debía tener mucho cuidado, era cansador e incómodo porque teníamos que llevar nuestras cosas con gran dificultad. Además, no podíamos ayudarnos puesto que sólo podía pasar una persona a la vez.

¿Has entrado a un lugar estrecho? Lo curioso es que el Señor nos pide que transitemos por un camino así.

La palabra de Dios dice: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Mateo 7:13-14 (RVR1960)

Cuando la Biblia dice: “angosto es el camino que lleva a la vida”, Jesús estaba explicando lo difícil que es ser cristiano en realidad porque requiere esfuerzo y lucha para cruzarlo. Por otro lado, sucede lo contrario con el camino ancho, puesto que este no necesita sacrificio ya que no tiene obstáculos y, si existen, puedes esquivarlos con facilidad.

Por último, es preciso considerar un aspecto fundamental en el camino angosto: “sólo uno puede caminar”, aunque estés con tus seres queridos no podrás pasar con ellos, dependerá de que cada uno acepte a Cristo en su corazón y decida seguirlo, porque la salvación es personal.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6 (RVR1960)

En esta oportunidad te animo a recordar a tus familiares, amigos o conocidos que no conocen a Jesús y orar por sus vidas, después ármate de valor para comenzar a  predicar, porque ¿cómo se salvarán si nadie les predica?


Shirley Chambi
CVCLAVOZ

¿Y TU RELACIÓN CON DIOS?


“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmos 139:23-24 (TLA)

Vivimos en un mundo donde la preocupación por obtener cosas materiales y quedar bien con las personas, ya sean nuestros amigos o familiares, se ha vuelto una prioridad. Pero rara vez nos preocupamos por tener unos minutos a solas con Dios y quedar bien delante de Él. ¿Será que Dios no se merece que le busquemos en oración y le demos mayor importancia que a las personas?

Una pregunta que todos deberíamos hacernos y respondernos siendo sinceros con nosotros mismos es: ¿Cómo está mi relación con Dios y qué estoy haciendo para mejorarla?

Lastimosamente hay muchos que han descuidado su relación personal con Dios y poco a poco se han olvidado de su verdadera meta que es: “agradar a Dios”. Es tan triste ver a las personas que un día fueron grandes siervos y ahora están cómodos con las cosas terrenales, dejando de lado a Dios.

“Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!” Apocalipsis 3:15-16 (NTV)

Solamente tú sabes cómo está tu relación personal con Dios, pero si estás consciente que necesitas de Él, no puedes pasarte el día relajándote y esperando que algo ocurra en tu vida. Identifica aquellas cosas que están impidiendo tu comunión con Dios, toma una decisión y consagra tu vida.

Es hora que te levantes y reflexiones sobre la importancia de Dios en tu vida. Si has cometido algún pecado, no tengas miedo y acércate al Señor. “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” Proverbios 28:13 (NTV)

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (RVR1960)

Dios está dispuesto a perdonarte y levantarte sea cual sea tu condición. Él es un padre amoroso que ha estado esperando que vuelvas. Si te acercas al Señor recibirás su perdón y habrá una fiesta por ti. “…hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”  Lucas 15:10 (RVR1960)

Oremos: 

"Dios eterno, gracias por tu amor y misericordia. Gracias por hablar a mi vida y hacerme dar cuenta que te necesito, que sin ti no soy nada. Por favor examina mi vida y ayúdame a salir de aquello que me tiene atrapado, guíame y lléname de tu poder para salir en victoria. Te entrego mi vida para que la restaures y transformes, en el nombre de Jesús, amén."


Diego Jora
CVCLAVOZ

¿CLAMAS O RECLAMAS?



“Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?” Génesis 30:1-2 (RVR).

La historia de Raquel y Lea siempre me pareció interesante por sus grandes diferencias. Por un lado, Lea despreciaba a su hermana porque “Jacob amaba a Raquel”. Sin embargo, a Raquel no le resultaba suficiente el amor de su esposo, sino que envidiaba la herencia que Dios dejaba en Lea (los hijos) lo cual la llevó a reclamarle a Jacob hasta hacerlo enfadar. Al parecer, lo único que a ella le interesaba era tener hijos y de su corazón sólo salían palabras de reclamo. Imagino cómo pudo sentirse Jacob con las palabras hirientes que salían de los labios de su amada, tal vez llegó a pensar que todo el amor que le había profesado no significaba nada para ella.

Por otro lado, si observamos de cerca una historia similar, podremos darnos cuenta a quién nos parecemos. Se trata de Ana, la madre de Samuel, quien también anhelaba con todo su corazón tener un hijo: “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:11 (RVR).

La diferencia entre ambas mujeres (Raquel y Ana) radica precisamente en la actitud de sus corazones; mientras Ana clamó a Dios, Raquel reclamó a su esposo y mientras Ana pensaba dedicar su hijo  al servicio del Señor, Raquel lo anheló aun por encima de su propia vida.

Por su actitud cada una recibió su recompensa. Ana después de haber concebido a Samuel pudo tener más hijos, pero lo triste es que Raquel murió en el parto de su segundo hijo contrariamente a su petición “dame hijos o muero”, aquello que ella consideraba que era la vida, se convirtió en su muerte.

Es posible que estés atravesando por una gran necesidad espiritual, material y aun sentimental, por lo cual te ves tentado a actuar para que las cosas vayan a tu favor, pero al ver tu incapacidad reclamas en vez de ponerte de rodillas e implorar para que se haga la voluntad de Dios.

Por encima de toda situación, no reclames, sino ¡Clama! Porque esto es lo que El Señor espera de nosotros cuando estamos en Su Presencia. Si lo llamamos, no sólo contestará nuestra oración sino que promete revelarnos “cosas grandes y ocultas” que no podrían conocerse de otra manera, porque humanamente son inaccesibles.

No permitas que de tus labios salgan palabras de reclamo que sólo hieren el corazón de Dios, al contrario, aprende a clamar por su ayuda, porque Él siempre estará listo para responder a tus necesidades.

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:3 (RVR)


Ruth Mamani
CVCLAVOZ

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿ERES REBELDE?



La rebeldía es la actitud de la persona que, desafiante, se niega a obedecer y opone resistencia a quien tiene autoridad sobre ella. Hoy en día, hay muchos padres que se lamentan por lo rebeldes que son sus hijos; a pesar de todo el esfuerzo, amor y sacrificio que han hecho para darles una mejor vida lo único que han recibido son dolores de cabeza, tristeza y decepción.

Así también actuamos cuando nos negamos a obedecer a Dios, nos portamos como esos hijos rebeldes, necios, orgullosos y malagradecidos. En esa actitud le damos la espalda y corremos tras nuestros caprichos, hacemos oídos sordos a Su voz y Su corrección en vez de ser disciplinados pues toda corrección es por nuestro bien.

Si a un padre le duele profundamente que su hijo no responda favorablemente cuando quiere guiarlo por un buen camino, ¿Cuánto más a Dios que hace todo para que nosotros no nos perdamos y permanezcamos bajo su cobertura?

En Isaías 1:2-3 Jehová se dirigió a su pueblo, que se había revelado en contra de Él, de esta manera: “¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el Señor: «Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra mí. Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».” (NTV)

¿Alguna vez has sido desafiante con Dios? ¿Te has negado a obedecerle y estás haciendo lo que a ti te parece? Pues bien, nuestro Padre que es Omnisciente (que  sabe o conoce todo) quiere ser quien te guíe para que tu vida sea un reflejo de su amor y su poder. 

Si reconoces que en alguna ocasión o tal vez hoy mismo estás siendo rebelde con Dios, que estás actuando a tu manera, puedes cambiar de dirección y volverte a Él; sólo es cuestión de pedirle perdón y comenzar a caminar bajo sus enseñanzas.

“¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas. »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana. Isaías 1:16-18 (NTV)

¡Seamos hijos obedientes!


Soraida Fuentes
CVCLAVOZ

jueves, 9 de noviembre de 2017

AUN POR EL MÁS PEQUEÑO.

Juan Falk era muy conocido por su amor a los niños que tenía bajo su cuidado, y se cuentan varios episodios muy curiosos de su vida. Uno de ellos relata que estaban cenando con unos niños y un muchacho hizo la oración usual: “Ven Señor, sé invitado a nuestra mesa y bendice lo que Tú nos has dado”.

Después de la oración, un pequeño de tres años dijo:
  • ¿Por qué el Señor Jesús no viene nunca? Le pedimos cada día que venga a comer con nosotros y nunca viene.
  • Hijo – dijo Falk – puedes estar seguro de que vendrá. Él nunca menosprecia nuestra invitación.
  • Pues cuando venga quiero que se siente en mi silla – dijo el pequeño.
Aún no había terminado de  pronunciar estas palabras cuando alguien llamó a la puerta. Era un muchacho pobre, que quería un lugar para pasar la noche. Falk lo hizo entrar y le dio la bienvenida; el pequeño le dio su silla y todos se disputaban el derecho de darle su plato, incluso uno se lamentaba de que su camita era demasiado pequeña para dormir con el forastero, quién lloró de  emoción al ver tantas atenciones.
Entonces el pequeño dijo a Falk:
  • El Señor Jesús no pudo venir porque estaba muy  ocupado, pero nos ha enviado a este muchacho pobre, ¿no es verdad?
  • Sí, pequeño – dijo Falk. Cada pedazo de pan, cada vaso de agua que damos a los pobres, enfermos o prisioneros en el nombre de Jesús, a Él se lo damos, pues dijo: “…Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. (Mateo 25:40 NVI)
Siempre tenemos la ocasión de ayudar a alguien, existe mucha gente en necesidad, pero a veces nuestro corazón se endurece y olvidamos que en muchas ocasiones Dios nos da una oportunidad para ayudar a otros, para mostrar su amor de forma práctica y hacernos partícipes de su obra.

Cuando alguien llame a tu puerta o se te acerque en la calle para pedir que lo ayudes, no le niegues un vaso de agua,  alimentos o quizás abrigo, recuerda que todo lo que hacemos, aún a los más pequeños, es por Jesús. 
No juzgues a la gente por su apariencia o situación, sólo Dios sabe cómo llegaron hasta ahí, mejor dale una mano y muéstrales el amor de Jesús.
Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ

CUANDO TENGA TIEMPO.



¿Alguna vez conociste a un cristiano que parece tener el fuego de Dios en su corazón pero sus acciones son contrarias a lo que habla?
Una tristeza inmensa inundó mi corazón cuando oí de un joven creyente las siguientes palabras “Cuando tenga tiempo me ocuparé de Dios”, esta frase es común y, a la vez,  es una realidad dolorosa y triste.


Los afanes, los anhelos, metas y todo aquello que demandan tiempo y esfuerzo han tomado el lugar que le corresponde a Dios y hoy muchos jóvenes, adultos, niños e incluso familias completas han desplazado a Dios de sus vidas.
Colosenses 2:6-7 dice: “Por eso, habiendo recibido a Jesucristo como su Señor, deben comportarse como quienes pertenecen a Cristo, con profundas raíces en él, firmemente basados en él por la fe, como se les enseñó, y dando siempre gracias a Dios” (NTV)


Dios jamás obligará a nadie a orar, a congregar, a servir, a meditar en su palabra, a ser compasivos, etc. porque estas acciones son una pequeña muestra de amor y respeto por lo que hizo en nuestras vidas y también nos ayudan a hacer que nuestras raíces en la fe estén cada vez más firmes.
No podemos negar que tenemos responsabilidades y deberes pero no podemos dejar que nos consuman y por ende llegar a olvidar lo que realmente importa: “nuestra relación con Dios”.


Son muy comunes las razones que la gente utiliza para justificar su ausencia en las cosas del Señor ¿Has oído algunas de ellas? Mis hijos son pequeños, tengo mucho trabajo, tengo que estudiar, aún no me quiero comprometer y así podríamos elaborar una lista larga de excusas y todos estos pretextos se resumen en uno solo “No tengo tiempo”.


Tenemos un Dios perfecto y sabio a tal punto que nos creó con el tiempo necesario para hacer lo que debemos hacer  “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” Eclesiastés 3:1 (NTV), el asunto está en saber administrar este recurso valioso (tiempo) y también debemos aprender a priorizar.


Quizás en este tiempo has estado utilizando algunas de estas excusas para justificar tu alejamiento de las cosas de Dios y esto te ha llevado a dejar de lado tu fe, hoy quiero invitarte a pedirle perdón a tu Padre y a que nuevamente puedes darle el lugar que le corresponde en tu corazón y en tu vida
Dios necesita hijos comprometidos, responsables, decididos, constantes y valientes.


Judith Quisbert
CVCLAVOZ

lunes, 6 de noviembre de 2017

¡CIERRA LA PUERTA!



Entraron un macho y una hembra de cada especie, tal como Dios había ordenado a Noé. Luego el Señor cerró la puerta detrás de ellos. Génesis 7:16 (NTV)

Cuando Dios cerró la puerta nadie más pudo entrar, lo cual era necesario para acabar con la maldad de los hombres que habitaban la tierra. La gente que murió en el diluvio había tenido oportunidad de entrar en el arca, pero no la supieron aprovechar. De la misma manera, cuando sabemos que lo que está por entrar a nuestro corazón no es bueno, debemos cerrarle la puerta y no darle oportunidad al pecado. 

No pasemos por alto esta situación, es posible que aun sabiendo la magnitud del problema, intentemos ignorar la situación, es más, podríamos pensar que nunca sucedió o creer que ya lo superamos, pero no nos damos cuenta que sólo basta con un pequeño descuido para que el enemigo aproveche y quiera entrar para traer nuevamente a nuestras vidas las cosas que Dios ya había desechado.

¿Qué puertas necesitas cerrar? Tal vez algún vicio del cual te ha costado salir, ¿Aún te sientes tentado a ver pornografía?, ¿Te cuesta abandonar los juegos de azar? o ¿No puedes dormir sin ver pequeños programas de televisión que afectan tu integridad? Tú conoces cuáles son tus debilidades y créeme, sutilmente el enemigo intenta destruirte con pensamientos y recuerdos que en un futuro se convertirán en tu adicción. Por si no te has dado cuenta, él ha estado haciendo seguimiento a cada uno de tus pasos y sin conocer tus pensamientos sabe tus debilidades ¡Ten cuidado! Sólo depende de ti el ser minucioso con lo que permites entrar a tu vida. “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar”.  1 Pedro 5:8 (NVI).

Si en estos días has estado luchando con ciertos recuerdos y actos pasados que te alejan de los planes divinos de Dios ¡Cierra la puerta! y dile ¡No! a sus ofertas, no negocies con el pecado, porque ninguno de los argumentos de satanás, por más placenteros que parezcan, serán de beneficio para ti, sólo terminarán destruyendo tu vida y aun tu familia.

 Y si crees que por ser el líder de tu grupo, el que ministra con la palabra o con las alabanzas a la iglesia, podrás salir ileso en medio de la tentación, no te engañes, se trata de una debilidad que necesita ser trabajada bajo la dirección del Espíritu Santo.
Para evitar una gran catástrofe en tu vida, invita al Espíritu Santo a hacerte una revisión espiritual para que te ayude a cerrar puertas que te llevan a pecar.

 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” 1 Corintios 10:12 (RVR 1960)


Ruth Mamani
CVCLAVOZ

VOLAR.



El águila calva, también conocida como águila americana, es una especie de ave que habita especialmente en América del Norte, famosa por ser el símbolo nacional de Estados Unidos y figura del Escudo Nacional de ese país.

Normalmente esta ave construye su nido en arbustos que están en acantilados muy altos y fuera del alcance de los depredadores. En ese lugar la hembra puede colocar hasta 2 o 3 huevos por año y después de un periodo de incubación de 35 días, sus polluelos rompen el cascarón.

Al principio sus dos padres los cuidan, uno permanece siempre junto a ellos con las alas extendidas y el otro recolecta provisiones para todos. Gradualmente aprenden a consumir sus propios alimentos y cuando ya están en cierta fase de su desarrollo ocurre algo interesante: sus padres los empujan desde lo alto del nido para que aprendan a volar mientras caen.

Esa forma natural de proteger y enseñar a volar de las águilas es mencionada en la Biblia.
Poco antes de su muerte, Moisés realizó una ceremonia para anunciar a Israel que su sucesor elegido por Jehová era Josué. Después de bendecirlo y darle algunas recomendaciones, le recordó a todo el pueblo obedecer la ley que les fue entregada varios años atrás y luego hizo un cantó en agradecimiento.

Precisamente uno de los versos dice: “Como águila que revolotea sobre el nido y anima a sus polluelos a volar, así el Señor extendió sus alas y, tomándolos, los llevó a cuestas.” Deuteronomio 32:11 Versión Dios Habla Hoy
Los pequeños polluelos no saben que tienen la habilidad de volar, pero sus padres sí y por esa razón simplemente los dejan caer desde lo alto.

Dios quiere ayudarnos a desarrollar los talentos y dones que nos ha dado, pero en ocasiones tiene que forzarnos a abandonar la comodidad del nido dándonos un empujón hacia afuera usando incluso diversas pruebas, conflictos o un cambio radical en nuestro entorno para que podamos desarrollar nuestro potencial.

Hasta los últimos años de Moisés Israel tenía maná del cielo, ropa que no se desgastaba, agua de la roca en pleno desierto, etc., todo lo que necesitaban, pero para entrar a la tierra prometida ocurriría un cambio, ahora ellos eran los que debían ira a la batalla y conquistar lo que el Señor les había prometido.

Dios quiere ayudarnos a alcanzar las promesas que nos ha dado, aunque quizás en ocasiones Él mismo tenga que darnos un empujón para sacarnos del nido y ayudarnos a descubrir que tenemos la capacidad de volar.


Héctor Colque
CVCLAVOZ

lunes, 30 de octubre de 2017

¿A CAMBIO DE QUÉ?



¿Alguna vez has traicionado a una persona? La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien, esto generalmente se observa en una relación, cuando el hombre o la mujer engaña a su pareja; sin embargo, también puede existir deslealtad con la familia, amigos o conocidos.

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”. Mateo 27:3 (RVR 1960).

Si retrocedemos en la historia encontraremos la traición de un discípulo a su maestro. Judas reveló a sus perseguidores dónde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores intervinieran; lo hizo por treinta piezas de plata, las cuales fueron de mayor valor para él que la fidelidad por su amigo.

La traición siempre tendrá consecuencias que incluso pueden costarte la vida, como es el caso de Judas que no pudiendo soportar el peso de su conciencia se ahorcó (Mateo 27:5). Muchas personas viven siendo infieles con el Señor, porque lo cambian por algo, la pregunta es: ¿a cambio de qué estás abandonando a Jesús?

A veces no somos fieles porque el trabajo, estudio, la pareja u otros asuntos son de mayor valor en nuestra vida, e incluso un pecado al que no deseamos renunciar, por lo cual no oramos, no estudiamos la Biblia y tampoco asistimos a una iglesia; el corazón está en otro lugar por lo que no tenemos tiempo para Dios.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.” Mateo 25:21 (RVR 1960).

Un requisito fundamental para entrar al cielo es ser un siervo fiel, si algo exige de ti el Señor es fidelidad, por lo cual te animo a examinar tu vida, reflexiona si estás siendo leal con Dios en lo poco, de lo contrario toma la decisión de cambiar y ser firme en su camino.

¡No esperes que las consecuencias te alcancen!


Shirley Chambi
CVCLAVOZ

¿AMAS A DIOS?



Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Mateo 22:37 (NTV)

Qué fácil es decir “Amo a Dios” pero, ¿demostramos realmente que lo amamos? El Señor en su palabra nos dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. ” Juan 14:15,21 (RVR1960)

El verdadero amor a Dios se demuestra obedeciendo sus mandamientos y poniendo en práctica sus principios (1 Juan 5:3). Muchos podemos decir que amamos a Dios, pero si no estudiamos, meditamos y ponemos en práctica su palabra, entonces lo que decimos es mentira.

El que verdaderamente ama a Dios:

   - Guarda sus mandamientos. “Si me amáis guardad mis mandamientos.” Juan 14:15. La obediencia es el resultado y fruto de nuestro amor por Dios. Si el amor que tienes a Dios es verdadero entonces vivirás en obediencia a su palabra. 

   - Ama a su hermano. “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8.  Nadie que ama y conoce a Dios puede albergar odio en su corazón y estar enojado con su hermano. Si has tenido una discusión con tu prójimo, necesitas pedir perdón o perdonar.

   - Odia el mal o pecado. “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.” Salmo 97:10. La persona que ama a Dios no se relaciona con el pecado y rechaza el mal. Si tu prioridad es agradar al Señor, serás radical para alejarte de todo aquello que no agrada a Dios.

   - Soporta la tentación. “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12 (RVR1960). Una persona que ama es fiel al amor de su vida. Si tu amor por Dios es leal te mantendrás firme y resistirás la tentación. 

Estas actitudes son las que caracterizan a una persona que ama a Dios, ¿crees que aún te falta desarrollarlas? No te preocupes, es un proceso que no se logra de la noche a la mañana, pero que con la ayuda de la palabra de Dios y su Espíritu Santo lo lograrás.

Que a partir de hoy, amar a Dios y reflejar ese amor a través de nuestros actos sea nuestra prioridad.

“Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados. Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.” 1 Juan 4:9-12 (NTV)

Oremos:

"Señor, guarda tu palabra en mi corazón y enséñame a ponerla por obra en cada asunto de mi vida. Quiero amarte como tú mereces y vivir para ti. Encomiendo mi vida en tus manos y estoy dispuesto a obedecerte, en el nombre de Jesús. Amén. "


Diego Jora
CVCLAVOZ

¡ABANDONA TU EGIPTO!



Muchas veces nos sentimos atrapados por ciertas costumbres del pasado que al final terminan haciéndonos sus esclavos, pero La Palabra del Señor nos da un gran ejemplo de cómo Dios libertó a su pueblo escogido cuando se hallaba bajo la opresión de Faraón.

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.” Éxodo 3:7 (RVR1960) El Señor vio la angustia y el dolor en el que su pueblo se encontraba, fueron más de 400  años viviendo como esclavos bajo la tiranía de Faraón y sin ver una sola señal de libertad e incluso ya se habían formado una mentalidad de sujeción. Pero Dios los liberó de esta situación. “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte…” Éxodo 13:3 (RVR1960)


Pero mientras pasaban los meses y los años, era como que su felicidad  era absorbida por el desierto en el que se encontraban, se dieron cuenta que nada era igual. Cada día al despertar eran testigos de lo diferente que era el amanecer de Egipto al del desierto, ya no había trabajo que cumplir, no contaban con un menú semanal, adiós a las pequeñas comodidades aun siendo esclavos, tal vez suspiraban recordando su estadía en Egipto. 

¡Los que un día fueron libres prefirieron volver a ser esclavos que pasar tanto tiempo en el desierto!

Tal vez en estos días has sido tentado a volver al pasado del que fuiste liberado, puede que algo haya despertado en ti el volver a tus costumbres anteriores, pero hoy quiero decirte: No vuelvas a Egipto, no retornes a donde sólo hallarás esclavitud. Si Dios te dio libertad y te limpió de todo pecado fue para permitirte conquistar nuevas tierras y bendiciones ¿Por qué retornar ahora? Quizá te encuentres pasando por un mal momento, pero no es razón suficiente para que extrañes la vida que un día dejaste y que no te trajo ningún bienestar.

Aún si piensas que antes de conocer a Jesús todo iba bien, pero ahora que te acercas a Él las cosas van de mal en peor ¡No añores volver al pasado para continuar disfrutando de aquello que no edifica tu vida! Es hora de abandonar Egipto y caminar en dirección a la tierra prometida que Dios tiene para ti; tus días  futuros serán mejores.

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.” Isaías 43:18


Ruth Mamani
CVCLAVOZ

viernes, 27 de octubre de 2017

LO QUE TE DARÁ LA VICTORIA.

En los primeros capítulos de Mateo se relata el principio del ministerio de Jesús, cómo fue bautizado en agua por Juan el Bautista para cumplir la ley, cómo lleno del Espíritu Santo derrotó la tentación del diablo en el desierto. Después cuando volvió a Galilea y enseñaba en las sinagogas, predicaba el evangelio del reino, sanaba enfermedades y dolencias.

El Espíritu Santo es la promesa que Jesús dio a todo el que creyera en Él: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Juan 16:13-14 (RVR1960) 

Cuán importante es estar llenos del Espíritu Santo para enfrentar las pruebas, las  tentaciones y además cumplir el plan de Dios para nuestra vida.

Podemos vivir la vida por nuestra propia cuenta y según nuestra sabiduría humana, pero con seguridad fracasaremos, en cambio cuando somos guiados por el Espíritu Santo tenemos la seguridad de que damos pasos certeros y llegaremos a realizar los planes de Dios.

Jesús fue obediente a Dios, también nosotros debemos hacer lo mismo, la obediencia a su Palabra vivificará Su presencia en nuestro ser y nos dará dirección hacia Su voluntad.

Pero toma en cuenta que el pecado es lo que nos separa de la llenura del Espíritu Santo, y la obediencia a Dios es lo que la mantiene. Además, la obediencia hace que seamos sensibles a ser moldeados por nuestro Señor sin ningún obstáculo.

Si hemos pecado no tardemos en arrepentirnos y confesar a Dios nuestra falta, con la seguridad de que seremos perdonados, pues la biblia lo respalda en Proverbios 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”

¡Deshazte de todo lo que te impide ser lleno del Espíritu Santo!
Soraida Fuentes
CVCLAVO

miércoles, 25 de octubre de 2017

¿CUÁNTOS PARACAÍDAS EMPACASTE HOY?

Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en prisión.
A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea y sus experiencias en el lugar de detención.
Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:
   - Hola, usted es Charles Plumb, ex piloto en Vietnam y fue derribado por el enemigo, ¿verdad?
   - Y usted, ¿cómo sabe eso?, le preguntó Plumb.
   - Porque yo doblaba y empacaba los paracaídas de su división, y parece que el suyo funcionó bien.
   - Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí- Respondió  Plumb emocionado y con mucha gratitud.
Aquella noche, Plumb no podía conciliar el sueño, se preguntaba cuántas veces había visto en el portaviones a aquel hombre y nunca le había dirigido un saludo, se dio cuenta de que había sido una persona arrogante y orgullosa frente a este humilde y servicial marinero.
Pensó también en todo el tiempo que aquel marinero pasó en el barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de personas que quizás no conocía.
Desde aquel día, Plumb comienza sus conferencias preguntando a su audiencia: ¿Quién empacó hoy tu paracaídas?
Esa es la misma pregunta que hoy debemos realizarnos: ¿Quién empacó nuestro paracaídas? ¿Estás empacando el paracaídas de alguien?
Muchas veces vemos a la gente, familiares, compañeros del trabajo, hermanos de la iglesia, amigos, conocidos del barrio y simplemente apenas los saludamos sin tener en cuenta que ellos podrían estar empacando nuestro paracaídas. Sus oraciones podrían ser las que cada día nos estén salvando de situaciones inesperadas.
¿Cuántos paracaídas empacaste hoy? Recuerda que la responsabilidad que se nos ha dado es enorme. En 1 Timoteo 2:2 encontramos que debemos interceder por nuestras autoridades, en Job 42:8 vemos cómo la oración de éste hombre por sus amigos obró a favor de ellos y podemos encontrar muchos ejemplos más.
“En cuanto a mí, ciertamente no pecaré contra el Señor al dejar de orar por ustedes. Y seguiré enseñándoles lo que es bueno y correcto”. 1 Samuel 12:23 (NTV)
¿Listo para seguir empacando paracaídas? Dios nos ha confiado la vida de muchas personas y es nuestra responsabilidad que sus paracaídas siempre estén listos.
Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ

martes, 24 de octubre de 2017

CORAZÓN HERIDO.



Un corazón herido no sólo es el resultado de un fracaso en el noviazgo o matrimonio, sino también es causa del abandono de un padre, una madre, de un amigo, de un hijo o alguien que formó parte importante de nuestra vida.

Muchos consideran que el tiempo es la mejor medicina para las heridas del corazón, pero resulta que es todo lo contrario, pues una lesión que no es atendida como es debido y en el tiempo indicado, solamente empeorará.

Es fácil detectar una herida física, pues basta con verla, pero ¿qué hacer con las internas que no se pueden ver y que si no son atendidas podrían causar grandes enfermedades espirituales como el odio o la amargura? No hay médico que las pueda atender, solamente Dios está capacitado para sanar esas heridas que no se ven “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.” Salmos 147:3 (NTV).

Quienes conocen del dolor que siente cuando alguien lastima su corazón saben muy bien que el tiempo y la quietud no son la respuesta a su dolor, pues el tiempo da paso a los recuerdos y hoy muchos se encuentran en esa situación, preguntándose ¿Quién fue el culpable? ¿Yo destruí todo? ¿Por qué me abandonó? ¿Ya no me amaba? ¿Qué hice mal?

Si en este momento estás experimentando el dolor de una herida en el corazón, acude a la única persona que puede sanarte, “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado” Salmos 34:18 (NTV).

No te permitas seguir viviendo en el pasado, no te condenes porque te equivocaste y no dejes que la culpa o el dolor te hagan buscar remedios momentáneos que con el tiempo podrían empeorar tu herida, por ejemplo: una relación apresurada, un vicio o un mal hábito que  no te ayudarán a sanar tu corazón.

Si solamente te sometes a remedios momentáneos para calmar tu dolor, recuerda que tienen un tiempo de efecto, pasado ese lapso el dolor volverá y será aún más intenso.

Hoy Dios quiere atender las heridas que tienes y desea restaurar tu corazón, “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos” Lucas 4:18 (RVR1960)

¿Quieres que Dios sane tu corazón?


Judith Quisbert
CVCLAVOZ

EL ÚLTIMO ÍDOLO.



En un  momento de su ministerio, Jesús tuvo un encuentro con un joven judío muy rico que además  de ser un hombre principal, perteneciente a una familia noble, también llevaba una vida moral ejemplar. Quizá podríamos decir que era alguien agradable, ya que solo al mirarlo, Jesús lo amó. Sin embargo, a pesar de tener tantas buenas cualidades, el joven estaba consciente que le faltaba algo. En su corazón seguía habiendo un vacío que no podía ser llenado con ninguna de las cosas que había alcanzado hasta ese momento de su vida, entonces le preguntó a Jesús:

“―Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? ― ¿Por qué me llamas bueno? —Respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios. Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”. ―Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre. Al oír esto, Jesús añadió: ―Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho, pues era muy rico. Al verlo tan afligido, Jesús comentó: ¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” Lucas 18:18-24 (NVI).

Al instante Jesús pudo detectar en su alma un ídolo invisible que lo estaba bloqueando espiritualmente y no le permitía tener esa paz que deseaba y menos alcanzar la salvación.

De la misma forma Dios quiere que hallemos y destruyamos a esos pequeños ídolos que están afectando a nuestras vidas.

Al igual que este joven, no esperes recibir la aprobación de Dios y que Él te diga que estás en el camino correcto, cuando sabes que hay algo que te falta cumplir, y que  no se refiere a las buenas obras o méritos, sino a "quitar". Tal vez tu ídolo no sea algo palpable, puede tratarse del orgullo o una falta de perdón, etc. que se hallan escondidos en un rincón de tu corazón, convirtiéndose en obstáculos por el resto de tu vida. Recuerda que no es posible ser un discípulo de Jesús e intentar vivir la vida a nuestra manera, es necesario elegir entre las dos opciones.

“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24 (NVI)

El joven rico había entendido perfectamente lo que Jesús le estaba pidiendo para ser un seguidor suyo, y lo rechazó. Decidió quedarse con sus "muchas posesiones" en lugar de Cristo.

Pude que estés en una situación similar, donde es necesario decidir el abandonar a ese pequeño gran ídolo para que tu alma quede libre y puedas servirle a Dios sin reservas.

¿Estarías dispuesto a hacerlo?


Ruth Mamani
CVCLAVOZ

miércoles, 18 de octubre de 2017

ORACIÓN RESPONDIDA.



Un pobre anciano necesitaba unas gafas y no podía comprarlas. Entonces se dedicó a pedirlas a Dios en oración.

Cierto día, yendo por la calle, al final del día, chocó contra un caballero quien le dijo:

  - Pero… ¿Es que no ve por dónde anda?
  - Apenas, señor… y perdónenme. Es que necesito unas gafas, pero no puedo comprarlas – contestó el anciano como hablando consigo mismo.

El caballero, tomándole por el brazo, le contestó:

  - ¿De verdad? Pues ahora mismo acabo de oír la voz de Dios ordenándome que vayamos los dos a comprar unas.

Dios nunca dejará de responder nuestras oraciones, quizás no lo haga de la forma que esperamos y su respuesta venga de personas que ni conocemos, pero sin duda alguna va a responder, igual que lo hizo con el profeta Elías, quien fue alimentado por cuervos en el arroyo de Querit.

No te preocupes tanto por la forma en la que Dios responderá, no te desgastes en eso y confía en que lo Él hará.

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7 (NTV)

No importa cuán grande sea tu necesidad ni lo difícil que sea tu problema, Dios no conoce de imposibles, puede darte aquello que necesitas y mucho más.

Debes cuidar de tener tu corazón dispuesto a  escuchar la voz de Dios, pero no sólo para recibir algo de Él, sino de  para que también puedas ser un instrumento en sus manos y responder a las oraciones de los demás, Dios podría usarte para bendecir a otros.

No permitas que los problemas te cieguen o te roben la paz, Dios tiene una respuesta perfecta para suplir tu necesidad y llegará de la forma y en el momento que menos lo esperes, pero nunca tarde.


Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ