“Tú
has determinado la duración de nuestra vida. Tú sabes cuántos meses
viviremos, y no se nos concederá ni un minuto más.” Job 14:5
Todos estábamos en casa a punto de cenar, de repente entró una llamada
al celular de mamá. En ese momento me di cuenta que algo estaba
ocurriendo porque su rostro y voz empezaron a cambiar. Una vez que colgó
nos dijo que el hijo mayor de su mejor amiga había fallecido. Por unos
segundos quedé en shock, no lo podía creer, no hace mucho había hablado
con él y lo veía tan bien y lleno de salud. Tenía 18 años.
Esta noticia y otros mensajes que recibí la semana pasada, de personas
desconsoladas sin tener una explicación del porqué sus seres queridos
tuvieron que morir, me llevaron a reflexionar sobre la vida y el tiempo
que estaremos en este mundo.
Lo cierto es que no sabemos cuándo partiremos, pero habrá un día en que
lo haremos. Allí estaremos delante de Dios y rendiremos cuentas de todos
nuestros actos. Moisés en su oración le decía al Señor: “Enséñanos a
entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría.”
Salmos 90:12 (NTV)
Cuán importante es vivir sabiamente, porque ninguno de nosotros sabe la
cantidad de días que le queda, ni qué puede ocurrir horas después. El
salmista David decía: «Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo
sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz
es mi vida! Salmos 39:4
Saber que la vida es breve es razón suficiente para vivir y disfrutar de
nuestros seres queridos, amar lo que hacemos y ser felices con todo lo
que nos rodea. Pero sobre todo, nuestra prioridad debe ser vivir bien
delante de Dios, porque de todo lo que hagamos en esta vida un día le
daremos cuentas. (Eclesiastés 11:9)
Quizás hasta hoy has desperdiciado tu vida estando enojado con la
persona que te lastimó, trabajando más de lo necesario, estando lejos de
la familia y sobre todo alejado de Dios. Hoy te animo a que reflexiones
acerca de la vida que tienes y tomes decisiones sabias para no
desperdiciar más tu vida. Nada es más importante que Dios y tu familia,
dedícales tiempo.
Si estás lejos de Dios no esperes a mañana para volver a sus pies, ni
dejes de ponerte a cuentas con tu prójimo si necesitas hacerlo.
Y si aún nos has recibido a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador, hazlo ahora mismo. Dile: "Señor
Jesús yo (tu nombre completo) reconozco que soy pecador, pero hoy me
arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Necesito de ti y
sé que sólo tú puedes darme una nueva vida. En este día te acepto como
mi único Señor y Salvador de mi vida, te pido que entres y tomes control
de todo mi ser. Por favor, escribe mi nombre en el libro de la vida y
gracias por esta salvación tan grande que hoy has dado a mi vida. Amén."
¡La vida es pasajera, aprende a vivir sabiamente!
En la vida uno siente en muchas ocaciones la necesidad de comunicar lo que se piensa, lo que se hace, lo que se siente...lo que se es. Este espacio es quizá una fuente de información relevante para muchos y para otros no tanto; lo importante es que ha sido creado para llevar el mensaje de Jesús a cada uno de quienes deseen recibirlo. Jesús es no solo el protagonista de mi vida, sino que deseo de todo corazón que se convierta en el centro de tu vida también.
lunes, 31 de julio de 2017
Aprovecha tu vida y tu tiempo.
Etiquetas:
Amor,
Biblia,
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Reflexión,
Salvación
lunes, 24 de julio de 2017
Tesoros en el cielo: ¿dónde estás acumulando tus tesoros?
“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Mateo 6:19-21.
Esta ilustración que Jesús hizo fue para hacernos entender que los bienes de este mundo son temporales e inciertos, por ello, no debemos darles más valor del que en verdad merecen.
Cuando Jesús habló de tesoros no hizo referencia solamente a cosas materiales de mucho valor económico, como joyas, dinero, automóviles lujosos, etc. Más bien, creo que se refirió a todo aquello que ocupe un lugar excesivamente importante en nuestro corazón y que ha llegado a convertirse en nuestro tesoro personal.
No podemos negar que cuando poseemos un tesoro, buscamos cuidarlo, preservarlo y, si es posible, acumularlo. Pero debemos entender que concentrarnos sólo en las riquezas, hará que nos comportemos de manera muy egoísta, sin ver las necesidades de los demás, podrá hasta quitarnos el tiempo que merecen nuestras familias, amigos, hermanos, padres y le restamos importancia a aquello que realmente importa y lo trasladamos ese valor a nuestro tesoro (éxito, logros, posesiones, posición laboral, social y eclesiástica).
Si hasta el día de hoy has puesto tu esfuerzo, tu tiempo y tu corazón sólo en alcanzar cosas materiales ¡detente! Porque así como le dijo al rico insensato, Jesús te dirá: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” Lucas 12:20 (NVI)
Las riquezas pueden llegar a convertirse en rivales del Señor. Él nos ama tanto que no quiere compartirnos con nada ni nadie, pero cuando nuestra mente y todas nuestras energías están concentradas en las cosas temporales de este mundo, lastimamos el corazón de nuestro Salvador, quien desea ser el centro de nuestros pensamientos.
Es necesario que hoy recapacitemos sobre dónde hemos puesto nuestro corazón y revisemos nuestra lista de prioridades.
Te invito a que puedas poner tu corazón y cada uno de tus anhelos en Cristo Jesús, permite que Él sea el tesoro de tu vida; no cabe duda de que su riqueza es inagotable, la que puedes compartir con los demás.
viernes, 21 de julio de 2017
¿Necesitas una oportunidad más?
Juan 8: 1-11
relata que cuando Jesús estaba enseñando en el templo, los escribas y
los fariseos llegaron con una mujer sorprendida en el acto mismo del
adulterio. Según la ley debía ser apedreada; entonces preguntaron a
Jesús cuál era su postura, su respuesta hizo que la conciencia de ellos
los acusara y abandonaran el lugar, porque les dijo: “El que de vosotros
esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra a ella.” Después
viendo que nadie se quedó, preguntó a la mujer “¿dónde están los que te
acusaban? ¿Ninguno te condenó?” y ella dijo que ninguno, entonces Jesús
le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más. “
Jesús quería perdonar, mostró compasión hacia una mujer débil, despreciada y acusada por sus pecados, mientras los escribas y fariseos querían condenarla, aplicando la ley fríamente sin tomar en cuenta la gracia. A pesar de todo, ella necesitaba ayuda para salir de su mala vida.
Un comentarista dice:”…De hecho, Jesús no le dijo: “No te preocupes; todo está bien... Dijo: “No voy a dictar una sentencia definitiva ahora; ve, y demuestra que puedes mejorar. Has pecado; vete, y no peques ya más, y Yo te ayudaré todo el tiempo. Cuando llegue el final, veremos cómo has vivido.”
¿Alguna vez sentiste que nadie confía en ti por errores que cometiste? Cuando la gente ya no tiene esperanza en ti, ni cree que puedes mejorar debes tener la confianza de que a pesar de tus tropiezos Dios mismo cree en ti, porque Él tiene el poder para transformar tu vida, no superficialmente o momentáneamente, sino para la eternidad. Pero es indispensable que le entregues tu vida y permitas que su Palabra sea la que guíe tu vida.
¡Cree en el perdón de Dios y en la nueva oportunidad que te da hoy!
Jesús quería perdonar, mostró compasión hacia una mujer débil, despreciada y acusada por sus pecados, mientras los escribas y fariseos querían condenarla, aplicando la ley fríamente sin tomar en cuenta la gracia. A pesar de todo, ella necesitaba ayuda para salir de su mala vida.
Un comentarista dice:”…De hecho, Jesús no le dijo: “No te preocupes; todo está bien... Dijo: “No voy a dictar una sentencia definitiva ahora; ve, y demuestra que puedes mejorar. Has pecado; vete, y no peques ya más, y Yo te ayudaré todo el tiempo. Cuando llegue el final, veremos cómo has vivido.”
¿Alguna vez sentiste que nadie confía en ti por errores que cometiste? Cuando la gente ya no tiene esperanza en ti, ni cree que puedes mejorar debes tener la confianza de que a pesar de tus tropiezos Dios mismo cree en ti, porque Él tiene el poder para transformar tu vida, no superficialmente o momentáneamente, sino para la eternidad. Pero es indispensable que le entregues tu vida y permitas que su Palabra sea la que guíe tu vida.
¡Cree en el perdón de Dios y en la nueva oportunidad que te da hoy!
jueves, 20 de julio de 2017
Para corregir nuestra vida.
Todos
nacemos con una inclinación a hacer siempre lo malo y aunque al
principio cualquiera parece un niño inocente, con el tiempo se
manifiestan todo tipo de pecados: ira, mentira, robo, malos
pensamientos, envidia, celos, etc. Todas esas acciones se hacen
evidentes en proporciones pequeñas al principio y si no son corregidas
suelen crecer descontroladamente.
Es verdad que al llegar a los pies de Cristo todos los pecados son limpiados completamente por la obra redentora de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, pero después es necesario someterse a Su voluntad escrita en la Biblia para que nuestras vidas sean corregidas.
“¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!” Salmos 119:9-12 Versión Dios Habla Hoy
Permanecer en obediencia a la ley de Dios es como colocarse un arnés que mantiene el pecado sujeto para que las obras de la carne no sigan desgastando nuestra vida. De a poco se manifestarán cambios en nuestras actitudes, costumbres y hábitos, para dar lugar al fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) del que habla Gálatas 5:22-23
Someterse a la ley de Dios puede ser incómodo y hasta doloroso al principio, pero podemos estar seguros que obtendremos cambios definitivos y eternos.
Es verdad que al llegar a los pies de Cristo todos los pecados son limpiados completamente por la obra redentora de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, pero después es necesario someterse a Su voluntad escrita en la Biblia para que nuestras vidas sean corregidas.
“¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!” Salmos 119:9-12 Versión Dios Habla Hoy
Permanecer en obediencia a la ley de Dios es como colocarse un arnés que mantiene el pecado sujeto para que las obras de la carne no sigan desgastando nuestra vida. De a poco se manifestarán cambios en nuestras actitudes, costumbres y hábitos, para dar lugar al fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) del que habla Gálatas 5:22-23
Someterse a la ley de Dios puede ser incómodo y hasta doloroso al principio, pero podemos estar seguros que obtendremos cambios definitivos y eternos.
martes, 18 de julio de 2017
Agradecidos.
Cuando
Jesús se dirigía a Jerusalén, pasó por una aldea y allí diez hombres
con lepra comenzaron a pedir su ayuda y fueron sanados, pero sólo una
persona volvió para agradecer por el milagro que había recibido ¿Qué
pasó con los otros nueve? (Lucas 17)
Esta historia nos muestra dos tipos de personas: los que saben agradecer y los que no lo saben hacer.
¿Qué es la gratitud? Es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.
Si hoy estás vivo, viste el amanecer y tuviste el privilegio de ver a los seres que amas ¡Ya tienes muchos motivos para agradecer!
1 Tesalonicenses 5:18 señala: “Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús” (DHH), la palabra nos dice que debemos dar gracias por todo.
Quizás creas que no tienes una razón para agradecerle a Dios porque estás atravesando problemas físicos, espirituales, sentimentales, económicos, etc. resulta fácil agradecer por las cosas que recibimos y cuando estamos en tiempos de bendición pero ¿Podrías agradecer en medio de los problemas?
Reconocer el favor de Dios debe ir más allá de las circunstancias que atravesamos, el sólo hecho de amanecer con vida es un motivo enorme para dar gracias.
Demostrar agradecimiento en circunstancias dolorosas es una decisión personal, es la actitud que uno toma porque está totalmente seguro que No está solo y que Dios lo sostendrá. Agradecer también es una muestra de fe.
"Entrad por sus puertas con acción de gracias,Esta historia nos muestra dos tipos de personas: los que saben agradecer y los que no lo saben hacer.
¿Qué es la gratitud? Es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.
Si hoy estás vivo, viste el amanecer y tuviste el privilegio de ver a los seres que amas ¡Ya tienes muchos motivos para agradecer!
1 Tesalonicenses 5:18 señala: “Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús” (DHH), la palabra nos dice que debemos dar gracias por todo.
Quizás creas que no tienes una razón para agradecerle a Dios porque estás atravesando problemas físicos, espirituales, sentimentales, económicos, etc. resulta fácil agradecer por las cosas que recibimos y cuando estamos en tiempos de bendición pero ¿Podrías agradecer en medio de los problemas?
Reconocer el favor de Dios debe ir más allá de las circunstancias que atravesamos, el sólo hecho de amanecer con vida es un motivo enorme para dar gracias.
Demostrar agradecimiento en circunstancias dolorosas es una decisión personal, es la actitud que uno toma porque está totalmente seguro que No está solo y que Dios lo sostendrá. Agradecer también es una muestra de fe.
Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre"
Salmos 100:4
jueves, 13 de julio de 2017
¿Se rompió algo en tu vida?
Muchas veces, queremos solucionarlo todo por nuestra cuenta, creemos que porque es nuestra familia, nuestra casa, nuestra deuda, nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestros corazones, etc. nosotros podremos reparar y solucionar todos los problemas que se presenten y olvidamos que es Dios quien nos creó, que fue Él quien nos dio las bendiciones que tenemos y creemos que nosotros podemos hacer un mejor trabajo que Él.
Pero lo cierto es que por más que luchemos y nos esforcemos en solucionar un problema, nadie lo hará mejor que Dios, porque Él nos conoce mejor de lo que nosotros mismos podremos conocernos un día, nos ama infinitamente y sabe qué es lo mejor para cada uno de nosotros.
Permite que Dios pueda sanar tu corazón, restaurar tu familia, hacerte soñar de nuevo, entrégale la vida de tus hijos, tu matrimonio y permítele que repare todo lo que está dañado.
Recuerda que la misericordia de Dios es para siempre y que Él cumplirá su propósito en nuestras vidas y ¿cómo no lo haría si somos creación especial suya, hechos a Su Imagen y Semejanza?
“Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos”. Salmos 138:8 (RVR1960)
¿Se rompió algo? Nadie mejor que Dios, tu creador, para ordenar tus caminos, sanar tu corazón herido, restaurar tu familia, cumplir tus sueños y darte aún mejores. Nunca olvides que Él lo sabe todo de ti, conoce cada detalle y tiene grandes planes para tu vida.
miércoles, 12 de julio de 2017
Créelo! Dios obra en tu vida!
Dios siempre escucha nuestras oraciones, siempre está atento a nuestras conversaciones con él y sobre todo siempre es fiel. Preguntémonos hoy si lo que estamos esperando de Dios está alineado a sus planes para nuestras vidas o si por el contrario queremos obligarlo a darnos algo por el simple gusto de tenerlo. La confianza en Dios se afianza en una relación verdaderamente estrecha con él; recuerda que Dios conoce nuestras necesidades, él ya sabe lo que sus hijos necesitan para ser felices.
Feliz miercoles, que este sea el día para acercarnos y confiar más en Dios, las bendiciones están cerca.¿Lo crees?.
💫💫💫💫💫💫💫💫
lunes, 10 de julio de 2017
¿Puede alguien esconderse de Dios?
“¿Puede
alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en
todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.” Jeremías
23:24
Muchos creemos que podemos escondernos del Creador de la vida y de todo lo que existe; sin embargo, olvidamos que Dios es omnisciente, que significa que lo sabe todo. Él conoce el pasado, el presente y el futuro. Salmo 139:2-3 dice: "Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo y todos mis caminos te son conocidos". En los versos 7-12 dice: "¿a dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del Mar, aún allí me guiara tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aún la noche resplandece alrededor de mí. Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz".
Adán y Eva trataron de esconderse de Dios, pero no lo lograron y terminaron siendo expulsados del paraíso (Génesis cap. 3). Ocultarnos cuando cometemos algún pecado no es la solución, es mejor humillarnos, arrepentirnos y pedir perdón. Salomón escribió: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Juan añadió: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Mientras haya vida y esperanza no hay razón suficiente para esconderse de un Dios amoroso y perdonador. Él puede vestirnos nuevamente con ropas blancas (Apocalipsis 7:14) y lino fino (Apocalipsis 19:8). Sólo necesitamos despojarnos del pecado y recurrir a la sangre de Cristo.
No sé cuál es tu situación en este momento, pero no olvides que no puedes esconderte de Dios (Salmo 139:11-12), regresa a Él con arrepentimiento y fe.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24
Oremos: "Señor Jesús, tú conoces mi vida, examíname hasta lo más íntimo de mi ser y mira si hay pecado en mí, corrígeme de acuerdo a tu verdad y muéstrame la senda que debo seguir. Quiero vivir para ti y agradarte a partir de hoy. Amén. "
Muchos creemos que podemos escondernos del Creador de la vida y de todo lo que existe; sin embargo, olvidamos que Dios es omnisciente, que significa que lo sabe todo. Él conoce el pasado, el presente y el futuro. Salmo 139:2-3 dice: "Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo y todos mis caminos te son conocidos". En los versos 7-12 dice: "¿a dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del Mar, aún allí me guiara tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aún la noche resplandece alrededor de mí. Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz".
Adán y Eva trataron de esconderse de Dios, pero no lo lograron y terminaron siendo expulsados del paraíso (Génesis cap. 3). Ocultarnos cuando cometemos algún pecado no es la solución, es mejor humillarnos, arrepentirnos y pedir perdón. Salomón escribió: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Juan añadió: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Mientras haya vida y esperanza no hay razón suficiente para esconderse de un Dios amoroso y perdonador. Él puede vestirnos nuevamente con ropas blancas (Apocalipsis 7:14) y lino fino (Apocalipsis 19:8). Sólo necesitamos despojarnos del pecado y recurrir a la sangre de Cristo.
No sé cuál es tu situación en este momento, pero no olvides que no puedes esconderte de Dios (Salmo 139:11-12), regresa a Él con arrepentimiento y fe.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24
Oremos: "Señor Jesús, tú conoces mi vida, examíname hasta lo más íntimo de mi ser y mira si hay pecado en mí, corrígeme de acuerdo a tu verdad y muéstrame la senda que debo seguir. Quiero vivir para ti y agradarte a partir de hoy. Amén. "
¿Libre o esclavo? Vos decides!
La
esclavitud es una forma de sometimiento del hombre por el mismo hombre
que se practicó desde la antigüedad, pero luego de una larga lucha para
acabar con la sumisión humana se logró terminar con este mal en la
sociedad, por ello cada 2 de diciembre se celebra la libertad lograda a
través de varios años de lucha.
Si bien la esclavitud ya no existe oficialmente y esas cadenas de metal
cayeron, aún el hombre está siendo atado por el amor al dinero, la
vanidad, el orgullo y todo aquello que es pecado y que anula la libertad
que Dios dio al ser humano.
“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado” Juan 8:34 El pecado es la peor forma de esclavitud que el ser humano puede enfrentar.
El diablo es astuto y tratará de encontrar tu debilidad para hacerte caer y ponerte las cadenas de la opresión que no sólo te paralizarán sino que poco a poco acabarán con tu vida espiritual.
Muchas son las personas que creen que gozan de una libertad plena y que por ello pueden hacer lo que quieren: consumir drogas, alcohol, ver pornografía, robar, mentir, engañar, etc. pero si analizamos la supuesta libertad que disfrutan nos damos cuenta de que son esclavos de aquello que les gusta hacer.
Es necesario examinar nuestra vida, para identificar si hay algo que nos está haciendo esclavos, muchas veces hacemos cosas que no consideramos pecado, como ser: las excusas, las exageraciones, el hablar demás, comentar de la vida ajena etc. pero si analizamos bien este tipo de acciones son pecado y por ende somos prisioneros, por ello al igual que el rey David debemos pedir a Dios que nos examine, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna” Salmos 139:23-24.
¿Hay algo que te tiene atrapado y no puedes dejar de hacer?
Solamente hay una esperanza para aquel que está viviendo en esclavitud, ¡Jesús! “Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado” Colosenses 1:13.
Si quieres que las cadenas que te oprimen se rompan o que se abran las puertas de la prisión en que te encuentras, debes buscar sinceramente a Jesús “(…) Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad” Lucas 4:18.
“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado” Juan 8:34 El pecado es la peor forma de esclavitud que el ser humano puede enfrentar.
El diablo es astuto y tratará de encontrar tu debilidad para hacerte caer y ponerte las cadenas de la opresión que no sólo te paralizarán sino que poco a poco acabarán con tu vida espiritual.
Muchas son las personas que creen que gozan de una libertad plena y que por ello pueden hacer lo que quieren: consumir drogas, alcohol, ver pornografía, robar, mentir, engañar, etc. pero si analizamos la supuesta libertad que disfrutan nos damos cuenta de que son esclavos de aquello que les gusta hacer.
Es necesario examinar nuestra vida, para identificar si hay algo que nos está haciendo esclavos, muchas veces hacemos cosas que no consideramos pecado, como ser: las excusas, las exageraciones, el hablar demás, comentar de la vida ajena etc. pero si analizamos bien este tipo de acciones son pecado y por ende somos prisioneros, por ello al igual que el rey David debemos pedir a Dios que nos examine, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna” Salmos 139:23-24.
¿Hay algo que te tiene atrapado y no puedes dejar de hacer?
Solamente hay una esperanza para aquel que está viviendo en esclavitud, ¡Jesús! “Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado” Colosenses 1:13.
Si quieres que las cadenas que te oprimen se rompan o que se abran las puertas de la prisión en que te encuentras, debes buscar sinceramente a Jesús “(…) Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad” Lucas 4:18.
miércoles, 5 de julio de 2017
A prueba!
Es complicado poder entender que las situaciones que nos tocan vivir nos pueden ayudar a alcanzar un verdadero crecimiento espiritual, porque aún pasamos por dificultades cuando decidimos obedecer Dios. En medio de la adversidad debemos aprender a confiar en el Señor, por medio de los problemas nuestro corazón es probado en fe; nuestra sumisión al Padre tiene que ver con la actitud que tomamos frente a todo lo que nos sucede.
Nuestra fe siempre es puesta a prueba para ver si realmente confiamos en el Señor en los momentos difíciles que pasamos cada día. “Sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallado en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.” 1 Pedro 1:7
El oro se prueba con el fuego para ser purificado, también el hierro es puesto a altas temperaturas para ser moldeado. El fuego es muy importante para que el metal reciba la forma que desea el herrero; de la misma manera Dios te hará pasar por las pruebas para moldear tu fe como Él quiere. Esa es la razón por la que permite que pasemos por dificultades, para fortalecer nuestra confianza en el Señor.
Los problemas pueden ser muy fuertes y quizás hagan que tu corazón se llene de duda para que dejes de creer en Dios. Tu confianza en el Señor tiene que ser moldeada como el hierro para que llegue a ser más fuerte, la fe entra en acción cuando en lo natural ya no podemos hacer nada.
Como la mujer Cananea que buscó la liberación para su hija, Bartimeo el ciego que quiso volver a ver y el leproso que clamaba por sanidad, todos en un momento fueron en busca de Jesús para un milagro. La fe de cada uno de ellos fue puesta a prueba, su situación no los detuvo para creer y recibieron lo que buscaban.
“No te desanimes; más bien pon tu mirada en Jesús, el autor y consumador de la Fe”. 2 Corintios 4:16,17
Detrás de la codicia.
“Había
cierto hombre llamado Ananías quien, junto con su esposa, Safira,
vendió una propiedad; y llevó solo una parte del dinero a los apóstoles
pero afirmó que era la suma total de la venta. Con el consentimiento de
su esposa, se quedó con el resto. Entonces Pedro le dijo: «Ananías,
¿por qué has permitido que Satanás llenara tu corazón? Le mentiste al
Espíritu Santo y te quedaste con una parte del dinero. La decisión de
vender o no la propiedad fue tuya. Y, después de venderla, el dinero
también era tuyo para regalarlo o no. ¿Cómo pudiste hacer algo así? ¡No
nos mentiste a nosotros sino a Dios!». En cuanto Ananías oyó estas
palabras, cayó al suelo y murió. Todos los que se enteraron de lo
sucedido quedaron aterrados. Después unos muchachos se levantaron, lo
envolvieron en una sábana, lo sacaron y lo enterraron. Como tres horas
más tarde, entró su esposa sin saber lo que había pasado. Pedro le
preguntó:
— ¿Fue este todo el dinero que tú y tu esposo recibieron por la venta de su terreno?
—Sí —contestó ella—, ese fue el precio.
Y Pedro le dijo:
— ¿Cómo pudieron ustedes dos siquiera pensar en conspirar para poner a prueba al Espíritu del Señor de esta manera? Los jóvenes que enterraron a tu esposo están justo afuera de la puerta, ellos también te sacarán cargando a ti”. Hechos 5:1-9 (NTV)
Ananías y Safira se dejaron llevar por la ambición y la codicia, lo que en nuestros días se ve con frecuencia.
Por la ambición se han cometido crímenes, grandes injusticias y, además, muchos cristianos han retenido lo que en verdad le pertenece a Dios. Por la codicia muchos hemos sido víctimas de robos y atracos, problemas a cerca de los cuales leemos diariamente en los periódicos. Por ello, debemos eliminar esto que se ha convertido en una plaga en nuestros días.
Muchos hemos visto a personas que se han esforzado por obtener una buena posición económica y la han conseguido, no está mal, pero el problema se encuentra en dejarse llevar por la codicia y la ambición que no sólo hacen que se olviden de Dios, sino que también los convierte en sus esclavos.
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” 1Timoteo 6:10
Si has estado yendo por el camino que Ananías y Safira eligieron ¡Detente! Dios quiere bendecirte en gran manera, no te adelantes a este hecho y caigas en las trampas del enemigo, porque detrás de la codicia está la muerte espiritual y hasta física.
Su bendición no te llevará a la muerte, sino traerá gozo y paz a tu alma.
— ¿Fue este todo el dinero que tú y tu esposo recibieron por la venta de su terreno?
—Sí —contestó ella—, ese fue el precio.
Y Pedro le dijo:
— ¿Cómo pudieron ustedes dos siquiera pensar en conspirar para poner a prueba al Espíritu del Señor de esta manera? Los jóvenes que enterraron a tu esposo están justo afuera de la puerta, ellos también te sacarán cargando a ti”. Hechos 5:1-9 (NTV)
Ananías y Safira se dejaron llevar por la ambición y la codicia, lo que en nuestros días se ve con frecuencia.
Por la ambición se han cometido crímenes, grandes injusticias y, además, muchos cristianos han retenido lo que en verdad le pertenece a Dios. Por la codicia muchos hemos sido víctimas de robos y atracos, problemas a cerca de los cuales leemos diariamente en los periódicos. Por ello, debemos eliminar esto que se ha convertido en una plaga en nuestros días.
Muchos hemos visto a personas que se han esforzado por obtener una buena posición económica y la han conseguido, no está mal, pero el problema se encuentra en dejarse llevar por la codicia y la ambición que no sólo hacen que se olviden de Dios, sino que también los convierte en sus esclavos.
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” 1Timoteo 6:10
Si has estado yendo por el camino que Ananías y Safira eligieron ¡Detente! Dios quiere bendecirte en gran manera, no te adelantes a este hecho y caigas en las trampas del enemigo, porque detrás de la codicia está la muerte espiritual y hasta física.
Su bendición no te llevará a la muerte, sino traerá gozo y paz a tu alma.
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