En
una ocasión me encontraba en compañía de mi padre cuando se descargó la
batería de la movilidad; lamentablemente estuvimos detenidos bastante
tiempo porque nadie quiso parar para ayudarnos, hasta que finalmente un
señor se detuvo para proporcionarnos auxiliarnos, y cuando lo hizo, no
tardo en cobrar por su ayuda.
Es interesante pensar que nadie quería hacer un favor y el único que se detuvo fue esperando recibir algo a cambio.
Generalmente uno “espera recibir algo” después de brindar un servicio o
un favor, de lo contrario es probable que no se haga nada. Sin embargo,
es interesante analizar ¿Qué haría Jesús? Él ayudaba por amor, por esto
daba sin esperar, se encontraba en el momento de necesidad y no le
importaba si recibía algo por su esfuerzo, sino que se preocupaba en
apoyar al que lo necesitaba.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en
la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no
es en vano.” 1 Corintios 15:58 (RVR 1960)
A veces sucede lo mismo en el servicio a Dios, esperamos algo a cambio
por parte de los líderes o pastores, como un aplauso, unas palabras
como: “lo hiciste bien, eres el mejor”, y cuando no recibimos aquello,
nos desanimamos y vacilamos; por esto, en este pasaje el Señor nos pide
que sigamos adelante, firmes y constantes, porque el trabajo que
realizamos para Dios no es en vano.
“Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas
mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque
Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que
habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y
sirviéndoles aún.” Hebreos 6:9-10
Cuando sirves a Dios No esperes aplausos, tarima o que te tomen en
cuenta, sírvele por amor. Dios sabe lo que haces, y Él no es injusto
para olvidar el trabajo que realizas con amor; aunque el hombre no
reconozca tu trabajo, hay un Dios que sí lo hace, que está viendo tu
trabajo.
Te animo a servir al Señor con todo tu corazón, con toda tu mente y con
todas tus fuerzas, sin esperar nada a cambio de tus autoridades o de la
persona a quien estás apoyando, sirve con un corazón humilde y seguro
porque en su tiempo recibirás la recompensa y no de un hombre, sino de
Dios.
En la vida uno siente en muchas ocaciones la necesidad de comunicar lo que se piensa, lo que se hace, lo que se siente...lo que se es. Este espacio es quizá una fuente de información relevante para muchos y para otros no tanto; lo importante es que ha sido creado para llevar el mensaje de Jesús a cada uno de quienes deseen recibirlo. Jesús es no solo el protagonista de mi vida, sino que deseo de todo corazón que se convierta en el centro de tu vida también.
lunes, 26 de junio de 2017
Por amor.
Etiquetas:
Amor,
cambio,
Cristianismo,
Cristianos,
Dios,
Espiritualidad,
Jesus,
Oración,
Reflexión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentario, siempre serán bienvenidos, mientras vengan cargados de luz y buenas vibras.