“Hace
tiempo el SEÑOR le dijo a Israel: «Yo te he amado, pueblo mío, con un
amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí” Jeremías 31:3
Resulta fácil amar a quienes nos aman, sin
embargo el gran reto, es amar a aquellos que no nos quieren y hasta a
nuestros enemigos. A veces tenemos la tendencia de acercarnos a los que
nos caen bien y alejarnos de aquellos que no son de nuestro agrado. El
ser humano procede de esta manera mientras que Dios nos da el ejemplo de
amar sin importar lo que el hombre haga o diga.
Por eso si te
encuentras pasando tiempos difíciles y quizás sientes que le has fallado
a Dios o que ya no te ama, puedes estar seguro que su amor es perfecto e
incondicional para tu vida. Su gracia y perdón aún están disponibles
para ti.
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